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la computadora en la escuela
La integración de las nuevas tecnologías de información y
comunicación (NTIC) para apoyar los procesos de enseñanza y aprendizaje de las
ciencias tiene, al parecer, un alto potencial de desarrollo. Una de las
principales ventajas de su utilización apunta en la dirección de lograr una
forma (quizás la única) de recapturar el "mundo real" y reabrirlo al
estudiante en el interior del aula, con amplias posibilidades de interacción y
manipulación de su parte. No significa esto, como hubieran podido suponer las
posiciones empiristas de antaño, que el conocimiento científico surgirá en el
nivel perceptual cuando la Naturaleza "entre por la ventana del
aula"; se trata, más bien, de emular la actividad científica aprovechando
el hecho de que las nuevas tecnologías logran representaciones ejecutables que
permiten al alumno modificar condiciones, controlar variables y manipular el
fenómeno.
Quienes propugnan por la integración de las NTIC para el
aprendizaje de las ciencias afirman que estas tecnologías, desarrolladas y
utilizadas adecuadamente, tienen la capacidad de:
• Presentar los materiales a través de múltiples medios
y canales.
• Motivar e involucrar a los estudiantes en actividades
de aprendizaje significativas.
• Proporcionar representaciones gráficas de conceptos y
modelos abstractos.
• Mejorar el pensamiento crítico y otras habilidades y
procesos cognitivos superiores.
• Posibilitar el uso de la información adquirida para
resolver problemas y para explicar los fenómenos del entorno.
• Permitir el acceso a la investigación científica y el
contacto con científicos y base de datos reales.
• Ofrecer a maestros y estudiantes una plataforma a
través de la cual pueden comunicarse con compañeros y colegas de lugares
distantes, intercambiar trabajo, desarrollar investigaciones y funcionar como
si no hubiera fronteras geográficas.
Todos los sistemas escolares reconocen la necesidad de
disponer de laboratorios para el estudio de las ciencias empíricas o
experimentales. Sin embargo, muy pocas escuelas los tienen y sólo algunos están
equipados adecuadamente y no siempre la escuela está dispuesta a enfrentar los
riesgos de su uso. La tecnología permite, mediante videos, demostraciones y
simulaciones digitales, realizar actividades de laboratorio de una manera
realista, pero sin los riesgos y los costos asociados a los experimentos de
laboratorio.
Las simulaciones en los laboratorios de ciencia pueden usar
datos reales; el software conocido como datalogging1 permite
el uso de sensores y sondas que se conectan a la computadora y a la sustancia o
fenómeno que se desea medir. En lugar de alimentar manualmente la computadora
con información, el sensor toma directamente la medida reduciendo el margen de
error y reproduciendo una situación muy próxima a la del experimento real.
La simulación por computadora es particularmente útil para
el aprendizaje de las ciencias en las siguientes situaciones:
• Experimentos que son muy riesgosos, caros o que
consumen mucho tiempo.
• Experimentos delicados que requieren precisión para
que el estudiante pueda apreciar patrones o tendencias.
• Experimentos que requieren condiciones ideales, como
la ausencia de fricción o resistencia despreciable.
• Experimentos en donde deben considerarse aspectos
éticos, como los experimentos con animales vivos.
La simulación no puede sustituir completamente las
actividades reales de experimentación, pero pueden ayudar al estudiante a
preparar experimentos de laboratorio, de la misma manera que los vuelos de
simulación preparan al piloto antes de conducir vuelos reales.
Una de las mayores riquezas de las tecnologías usadas para
la enseñanza de las ciencias reside en el hecho de que actúan como catalizadores del
cambio. Las tecnologías constituyen un medio excelente para cuestionar ciertas
prácticas pedagógicas que suceden en el aula. Empleadas únicamente como
herramientas que se agregan a una práctica de enseñanza tradicional -centrada
en la transmisión de conocimientos- muestran muy débilmente sus potencialidades
y pueden, incluso, agudizar ciertas prácticas indeseables en el salón de clase,
como el excesivo protagonismo del maestro. Sin embargo, usadas con modelos
pedagógicos no tradicionales, pueden incrementar notablemente la participación
y la interacción de los alumnos, logrando su integración e involucramiento en
situaciones de aprendizaje.
La computadora hoy en día, con sus características de
multimedia y la posibilidad de conectarse a redes a distancia, ricas en
información de todo tipo, no es sólo un mecanismo para manejo de información;
es, sobretodo, un mecanismo para comunicar e intercambiar. La enorme
accesibilidad a información diversificada favorece la apertura de los campos
disciplinarios. Los recursos de las NTIC ponen el acento en la necesidad de
establecer vínculos entre las disciplinas escolares, los diversos aprendizajes
escolares y la realidad extraescolar. Sin embargo, para que la información que
circula en las computadoras, a través de las redes, pueda enriquecerse y
transformarse en saber, se debe acompañar de un cambio en el papel del maestro:
de ser proveedor de saber en el aula, a ser mediador y
facilitador del aprendizaje dentro de un contexto interdisciplinario.
Muchos de los desarrollos recientes que integran las NTIC a
la enseñanza de las ciencias están basados en modelos de aprendizaje
colaborativo, que hacen uso intensivo del potencial comunicativo e
interactivo de las nuevas tecnologías, aprovechando, al mismo tiempo, el acceso
a fuentes universales de información y conocimiento científico.
Esta potencialidad de usos, sin embargo, requiere de una
revisión a fondo de los marcos teóricos y empíricos que los fundamentan. En lo
que sigue, trataremos de dar una visión panorámica de las tendencias que
predominan en la investigación y el desarrollo educativos, y presentaremos un
caso estudiado.

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